Anunciate aqui

miércoles, 19 de noviembre de 2025

El errante de medianoche

0 comments

El errante de medianoche

Neron era un hombre de compromiso solitario, un guardabosques que patrullaba los límites prohibidos del Parque Nacional de Falsa Luna. Su vida era una sucesión de días idénticos, marcados solo por la rotación de la tierra y el movimiento de las sombras nocturnas. Llevaba un rifle de caza, más por costumbre que por necesidad.


Su rutina se rompió la noche que la Luna se volvió negra. No era un eclipse; era una ausencia de luz total, antinatural. Neron sintió un miedo primitivo que le apretó la garganta, un terror que no había conocido en sus veinte años en el monte. El aire se hizo denso y pesado.


A medianoche, escuchó los pasos. No eran los de un animal, sino el sonido metálico y acompasado de una bota de cuero golpeando la roca. La figura, que él llamó el Errante de Medianoche, apareció en el claro. Era alta, vestida con un uniforme gastado de una guerra olvidada. Su rostro estaba tapado por una máscara de hierro lisa, sin ojos.


El errante de medianoche


El Errante no buscaba pelea; buscaba una ruta de escape. Caminaba con un paso lento y decidido, sin desviarse por los árboles. Neron se escondió detrás de un pino imponente, sintiendo cómo su corazón latía con una fuerza brutal. Se dio cuenta de la verdad incómoda: el Errante no emitía calor. Donde estaba, el frío era absoluto.


Neron supo que si la criatura cruzaba el lindero, el mundo cambiaría. No era un simple vagabundo, sino un emisario de la nada. El Errante se detuvo a pocos metros. Levantó su mano enguantada y señaló el límite del bosque. Neron se dio cuenta de que lo estaba esperando. El Errante quería que Neron le permitiera el paso. Una presión aterradora lo invadió. Neron levantó su arma, decidiendo el destino de la humanidad en ese instante.

Relacionados

No hay comentarios:

Publicar un comentario