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jueves, 4 de diciembre de 2025

El mal bajo el campanario

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El mal bajo el campanario

Ya no podemos confiar en la abadía antigua ni en la fe. Hace una semana, lo que era un mal presentimiento se ha transformado en un terror visceral que recorre el pueblo como una plaga. Saint-Vence, que conocí por su una existencia sencilla y apacible, es ahora un nido de locura. El miedo ya no está fuera; es parte del aire que respiramos.


Sé que todo comenzó bajo tierra, en las catacumbas de piedra que se extienden bajo la iglesia. El Padre Antoine insiste en que todo es histeria colectiva, pero él mismo se ve sombrío y fatigado. Él niega el persistente el hedor a azufre que ahora es casi permanente en el pueblo. La gente se tapa la nariz, pero el olor es mental, no físico.


La manifestación ha escalado. Ya no son solo pesadillas; son visiones durante el día. Ayer, vi a la señora Renard discutiendo violentamente con la voz oscura que ella insistía que estaba sentada a su mesa, prometiendo un poder terrible si ella "limpiaba el linaje". Ella hablaba de un el pacto roto por los ancestros y de cómo el sacrificio los liberaría a todos. El panadero, que atacó a su esposa, ahora está atado en su casa, gritando que ella es una impostora.


El mal bajo el campanario


Entendemos que no es un fantasma. Es la Entidad Antigua, el demonio sellado por los fundadores del pueblo. Su voz ahora es una cacofonía mental que no podemos silenciar, una interferencia que ha roto el silencio total en nuestras mentes. El dolor de cabeza es constante, un acompañamiento físico a la corrupción final de nuestra razón.


Hoy he visto algo mucho peor. Michel, mi vecino, salió de su casa con una sonrisa inhumana. Tenía sus ojos vacíos de cualquier reconocimiento. Llevaba una pala oxidada que brillaba bajo la pálida luz del día. No me preguntó por las flores. Me dijo, con una calma espantosa, que "el ritual exige preparación" y que yo debía cavar mi propia zanja para el un juego macabro.


La única forma de sobrevivir no es luchando contra él, sino resistiendo la voz en mi propia cabeza. Pero cada hora que pasa, la voz ronca y persuasiva se vuelve más fuerte, prometiéndome que yo soy el elegido para liberar al pueblo a través de un acto de sangre definitivo. Si caigo, El mal ha ascendido y consumirá todo.

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