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lunes, 1 de diciembre de 2025

Leyenda del Huesopaja

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Leyenda del Huesopaja

El verano había traído a Aethelby una sequía prolongada y, con ella, la miseria. Caleb, un joven granjero, observaba el campo marchito, sintiendo que su vida se desmoronaba con cada tallo seco. La única distracción que le quedaba era la leyenda de Huesopaja, el antiguo espíritu que los ancianos decían que cobraba vida cuando la cosecha fallaba.


Huesopaja era una figura grotesca, un muñeco con una máscara de piel curtida de animal y un cuerpo relleno de heno. Caleb había visto el totem en el viejo granero, siempre inerte. Pero la semana pasada, lo había encontrado en una nueva posición, mirando directamente a su ventana.


Comenzó con pequeños detalles: un zapato de barro fresco junto a la puerta, una marca de paja en la escalera de madera. Caleb se convencía de que era el viento constante o su propia mente cansada. Pero la figura, que se suponía inmóvil, siempre estaba un poco más cerca de la casa. El granjero sentía una presión opresiva que no podía explicar.


Una noche, mientras el cielo estaba completamente oscuro, Caleb escuchó un roce. Se asomó a la ventana y, a lo lejos, entre los surcos, vio una forma alta. Se movía con una zancada lenta y antinatural, acercándose. Eran las astas rotas de Huesopaja, reflejando la poca luz ambiental.


Leyenda del Huesopaja


Caleb sintió el terror absoluto. La leyenda no era solo un cuento; era una verdad terrible. Cerró las cortinas, temblando. La sombra amenazante estaba ahora en el campo de su familia, y él era el único testigo de esta caza ritual. No era el espíritu, era la obsesión final que le estaba consumiendo la vida.

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